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Está todo bien

Arde al Circo

Detrás del espejo hay alguien intocable.
Soy yo, que me sopla a los ojos, espaldas adentro


El feto se inscribe, tiembla mutilado alrededor de los bordes
El mundo es un muro nebuloso para el cadáver miniatura

Desdentada

Se entretiene penetrando corazones por la boca

La lengua callosa de ya no hablar de nada
De asco al viento
Todo se reduce a una banal desenvoltura

Perfume de señora ausente

Yo soy su episodio más destacable

De pie, genéticamente inaccesible
Mi padre obtiene la vejez
Según él, un incidente menor

Schlaf, Kindlein, schlaf

Quisiera quedarme a glosar mi aparecer, mi desaparecer
Pero no
Debo acompañarme hasta la cama


Tengo que dejar de tipear
Está cerca el comienzo de una buena noche
Y nadie debería despertarla

(no estoy)

No me esperé nunca una reacción así, pero una tarde me tomé un avión y maté a una azafata a golpes. No podía frenar mi puño. Desde mi cabeza yo sólo veía mi mano darle y darle. Yo simplemente miraba cómo mi mano iba y venía sin parar.
Después llegaron las pastillas y la musiquita y el olor a encierro.
Había llegado a la cima revolucionaria.
Voy a matar a mis padres a cuchillazos ni bien me dejen salir del tranquila, tranquila.
Y después voy a subir al transporte escolar. Voy a salir a buscar el sol con un paraguas, jazmín negro de la tristeza, como toda compañía. Que no tenga que pensar ni una sola vez en que el miedo no está hecho para asesinos como yo. Yo puedo aplastar autos con mi pulgar mientras cuento las historias más hermosas.


Alas que estallaron en pájaros. Pájaros que explotan en abejas.
Pulso quebrado, madera y aguijón.
Hay un viento abandonado que se mueve entre dos verbos y una palabra que contiene a los silencios.
Voces puestas sobre imágenes que no saben decirlo.
Y siempre hablando solos todas las palabras que no queremos escuchar.
Estará el sentimiento tan alambrado o será otra pose que busca destinatario?
Tanto sol ingresándole a mis seres imaginarios, emocionalmente vacíos, como libros cerrados con perfume a esquizofrenia.
Pocos son los huesos que verán el sol. La vida o la tierra, algo siempre los tapa. Estarán ellos preparados para verlo?
Engaño al tiempo cerrando mis ojos bajo nubes sin memoria.
Mi alma, mientras tanto, se escurre en sueños ajenos.
Mi realidad y tu ilusión son casi la misma cosa. Ya no quedan pájaros.
Una aparición desacertada, cruel, como una sola nube blanca en una tarde de campo, me lo recuerda.
Planeo sobre el río. Voy siguiendo mi reflejo esperando ver llegar la madrugada, que tampoco es nunca la misma.
Caigo
Sobre ella y la desarmo
Los peces sabrán que hacer con los pedazos
También se desarman el bosque y las ciudades
Símbolos que escriben en mi nombre
Todo me llama hacia mi cama, que sigue tan vacía.
Pero voy a venir y me voy a atrapar entre mis cinco dedos como a una mariposa y me voy a proteger de las lluvias en mi jaula.
Quién ganará?
Quién te dijo que yo soy más hermosa cuando vuelo?
Yo solo quisiera ponerme de pie.

Semillas de papel

- Todavía escribís?
- Desgraciadamente

- Elegí un nombre para vos, que yo voy a elegir el mío.
- Ayudaría en algo mentir nuestros nombres?
- Si, porque al despertar, no habremos sido nosotros.


Encías intangibles, cera sobre las noches que recuerdan meses de angustias recicladas que ya no esperan más que una dolorosa dentición de manteca y sangre. Nunca se sabe qué tan talentosa va a ser la liturgia a verter en los moldecitos. Nos falta criterio frente a cada puerta que nos finge calma por quieta. Nos falta criterio pero no aliento. Ni ritmo.
Cuántos litros de colonia? Cuántas veces vamos a tener que saludarnos con simulacros de verdad para llenarnos de talismanes las vidas?
Quiero que dejes de sangrar.
Amar sin aturdir, me pidió el cura.
Yo ya sé que no te gusta oír mis relatos sobre mis limitaciones fantasmas (me voy a quedar en silencio hasta que te vayas a través de mi abracadabra de vino y video)
Amar sin tareas, me dijo. Por eso yo cada día me olvido de todos tus nombres. Quién más que tus nombres podría destruir mi cara estúpida? Bastante tengo con el eco.
Yo le tengo miedo a las cartas que sonríen. El cielo cambia de rumbo cuando yo digo tu nombre.
Nunca supe qué hacer con tanta ciudad ni con sus venas de buenas costumbres y de várices humeantes.
Yo siempre fui enemiga de los puertos.
Yo no supe amarte.
Yo ya no tengo amor, ni ganas de tenerlo y qué pena si la vida me hace creer que, al igual que la muerte, no está dispuesta a llegar enseguida.
Yo ya no te puedo convencer ni seguir en este delirio colectivo.
Celebro ojos que rebotan sobre malas compañías. Cada nueva intención es más débil por temor a quedar como quedé cuando acepté salir de entre los carbones que me escondían del monstruo.
En mi mano derecha hay un frasco lleno de papelitos que dicen: “vale por un universo lleno” y en la izquierda tengo un espejo.
No hay ser vivo que me consuele.

"Cuando el mundo tira para abajo es mejor no estar atado a nada."

It started off so well

"leves movimientos de la lengua-radar sobre los días-postre"
D.


El juego sigue. Te mataron pero sigue. Te cocinaron los deditos, pero todavía estás en carrera. Hay que seguir hasta que crezcan las alitas, o las aletas si el equipo que te tocó es el equipo de los tiburones. Pero no. A vos te tocó el de los buitres vegetarianos y además te dijeron que trabajes eso y vos sabés que no puede haber quejas.
Te leíste todo el vertedero de faltas (tres tristes tramos) y aún te quedan tres colibríes a los que en treinta minutos les tenés que enseñar a repetir tres veces tu nombre. Suena fácil? Pues te aseguro que no lo es. A ellos no les gustan los nombres propios, así que vas a tener que marearlos o escribirles sinónimos en partituras sin claves, cosa de que al primer descuido lo digan, al menos dos (de las tres) veces de corrido.
Pueden hacerlo temblando. Nadie dijo que eso no se puede.
Después viene la prueba del arado (obviamente, si pasaste la de los pajaritos). Esa consiste en que afiles bien varios discos y los pases por una cartulina rosada. Gana el que calca mejor los surcos de su propio cerebro. Puede ser el derecho o el izquierdo, al jurado ese tema no le importa, siempre y cuando se noten bien las pendientes. Si pasás esa, el resto es sencillo, porque el resto la viene de patín o de pedal.
Vos elegís (vos siempre elegís).
Si elegís patín, vas como chicotazo, pero en las curvas te vas al carajo a no ser que levantes vuelo, cosa que solo algunos, y por muy poco tiempo, podemos hacer. Y la del pedal… ah! la del pedal. A esa la hicimos todos, es una boludez. Yo creo que porque a veces nos creemos que ciertos sectores de la vida se pueden separar del todo, como pasa con las notas que mantenemos pulsadas al mismo tiempo que le damos y le damos a la pedalera. Inalterables, sonando sostenidas. Dios mío, pienso en eso y el asco se me amotina en las amígdalas como se junta la gente para tocar a sus ídolos o a San Cayetano o entre ellos, da igual.
Me da tanto asco. Pero el juego sigue.
El juego sigue. Te mataron pero sigue.

Tineola

A mí me gustaba hacerte doble click.


"Lleno de mates la encía
como para apurar los escombros


La tercera bala estuvo de más. Ya habías dejado de ver la parafernalia de luces días antes del entierro cuando los leños ya no te pasaban por la garganta y mirarme a los ojos se sentía como escalar una montaña mediana. Tu piedad me mentía cosas en un automático tan esclerosado que sostenerlo me llevaba más de la mitad del tiempo. Hacías gestos como los que aparecen en las fotonovelas de bolsillo pero yo ya no te leía. Apenas podía dar vuelta las páginas. Se me acalambraban los párpados de nada. La tragedia estaba cantada.
Nadie se hizo cruces ni respiró hondo con tu muerte.

qué cáustica se vuelve la yerba
cultivada en los frascos del silencio


Yo no hice lo que esperabas con el veneno que me pediste que te guarde, el hígado se volvió sabio desde que supo que en él dormía toda la ira que se puede contener. Por eso yo te espero debajo del toldo del hotel, a que bajen tu cuerpo. Para vomitar y que me veas. No desperdiciaría ni una sola gota. Todo para tus ojos. Todo suscripto a tu mirada de plano medio, que no ve que me voy, que no ve más que lo que importa.

pisaría cada brote
con pasos centrífugos de vos,
centro exacto


La bicicleta se oxida apoyada en alguna pared de algún barrio porteño. Vos y yo sabemos cual, pero nadie va a decirlo. Nombrarlo es como decir Palermo y no pensar en los muertos.

Siempre dejo de escribir cuando digo Palermo.
Y siempre recomienzo.
Indudablemente todavía creo en algo en mi minuto de silencio.

pero dejo que lluevas los cultivos,
que tu raíz arañe mis fondos de vidrio


Te decía del veneno y de la sabiduría del cuerpo que ya no se entrega evitando la aduana de las pieles. No. Ya no. Ahora se queda en este estado y de este lado, yo creo que tipeando trenzas, como quien teje una red suicida, descosiendo parches de atrás para adelante.
Por qué será que las agujas no nos despinchan cuando uno desteje?
Voy a tener que planchar los rulos de la lana que ya se acomodó como para quedarse siempre. Gruesas capas de finas hebras, como de gusano de seda, así el deseo, así de denso en el desorden.

no hallo estrategia que alise
las garras del llanto"


Y se hierve. Se hierve todo hasta que la maraña se disuelve en un único hilo feroz que vivorea como el sexo.
Espero pero no bajan tu cuerpo y el toldo ya no me cubre de nada.
Voy a tener que planchar y después rescatar a las polillas. Ellas se podrían ahogar en tantas lágrimas. Son tan estúpidas, mi vida, son tan endemoniadamente estúpidas.

Call Me

El cuatro siempre fue un buen número hasta que significó días.
Y para no pensar tanto yo escucho alguna musiquita inocua de los ochenta.


Di vuelta la llave y el encendido chispeó atentísimo. Estuve a punto de ponerme el cinturón, pero las alarmas iban a sonar lo mismo y el accidente no iba a tener el color que yo había buscado en la paleta.
Cuando atraviese el parabrisas voy a pensar en vos.
Un metro sesenta y cuatro de pensamiento que a determinada velocidad puede llegar a ser el tiempo justo que siempre te debí. Pensar.

La cantidad de árboles que vamos pasando no alcanzan para distraerme y la radio, ay, la radio, siempre del lado del corazón.
Soy pobre, me decís, y yo sonrío ante tu antigüedad cuando me mostrás esa moneda. "Con esta monedita te voy a conseguir la mejor habitación".
Yo sigo sonriendo. Rosario es lejos pero hay cosas peores.

Me acuerdo del día que decidimos que yo iba a manejar para que vos pudieras ver el paisaje y tomar tu vinito de la tapa del termo. Al principio, como todo, nos pareció divertido, después vendrían mi dolor de cuello y los problemas con el auto. Lo bueno, a mi ver, fue que pudimos cuidar los detalles. Como el del vino.

"La letra de la infamia viene siempre por otro carril". Vos decías frases así. Y lo mejor era que yo las entendía. O me leías en voz alta todos los carteles de la ruta o fragmentos de algún libro raro.
A veces te reías tanto.

Pasando el peaje los dos ya estábamos pensando en cómo remover tanta pintura seca pero ninguno decía nada. El auto parecía ir solo y vos hiciste tu eterno comentario sobre vidas pasadas. Después dejaste que tus asociaciones te llevaran hasta la máquina que imita la fuerza de la gravedad y te saliste con otra de tus frases brillantes. Yo te adoro por eso. Siempre.
Sin embargo, hoy no pude recordar aquella frase.

El día que me pasé al asiento del conductor estaban pasando una canción de Blondie. Cuando maniobrábamos el cambio de asientos, vos por arriba y yo pasando las piernas primero, alguno de los dos le dio un manotazo al volumen y el Call Me nos rompió los oídos.
Hace días que quiero volver a oír esa canción, pero no consigo hallarla en el equipo.

Cada tanto te quedabas dormido y yo entonces aprovechaba para quitar los ojos de la ruta y mirarte. A veces también te toqué, pero poco. Vos sabés, y el respeto.

Llegamos tarde. El conserje nos atendió de lástima. A vos te salía bárbaro el asunto ese de dar pena. En esa época a mí me gustaba tu estilo. Todo en vos me gustaba.
Después cambiamos. Pero cómo me gustabas en esa época.

Dejé mi bolso en la cama de la derecha mientras vos mirabas por la ventana y corrías las cortinas. "Mañana va a estar fresco como son tus manos a las 9 am.", me dijiste. Vos tenías cada frase.

Azores II

La mudanza de cuerpo ha de ser insignificante para los gusanos hartos de siempre lo mismo. Es la mera posibilidad lo que les quita las ganas de volar. Saber que nunca, ya es otra cosa. Sr. Gusano, a usted no. Y se elevan los aymidioses aymidiosando los cielos y el aire que los separa. Como el tiempo que falta, o como el que sobra.

En la isla todos los gusanos tienen la opción libre de batirse a duelo con quien quieran, inclusive con la opción misma. La libertad se hace valer en la isla tanto para los gusanos como para los hombres. Nadie plantea un "no" sin darte antes una oportunidad para la queja. Hay cuadernos de dos metros de espesor para cada uno, listos a llenar con quejas sobre cosas intrascendentes o no tanto. El asunto es llenarlo. Y el que lo hace primero, a Berlín, de gira por la ciudad de las paredes.
Nadie se puede quejar, pero te piden que lo hagas y te premian para eso.

Las polillas de la isla tienen cuerpo de diamante y alitas de ciruela. En cualquier otro lugar del mundo las cazarían para hacer gigantescas plantaciones de polillas y así llenarse de piedras preciosas y ricos postres y mermeladas. Sin embargo, en la isla esto no sucede. A nadie le llama la atención el material bruto con el que están confeccionadas las polillas y las matan con naftalina como en el resto del mundo si acaso ellas se atreven a comer la ropa de lana que en la isla nadie usa.
Tampoco se le ocurriría a nadie hacerse un anillo con los restos de alguna polilla que quedase en el ropero. Cuando quieren diamantes, los isleños los mandan a traer de Nueva Zelanda dónde el frío no permite ningún tipo de contaminación. Son más caros, pero los neocelandeces aceptan encantados las cajas de mariposas que les envían desde la isla como parte del pago.

Los colectivos que recorren la isla son perfectos. Hacen todo lo que deben hacer. Te levantan en la esquina (por ley no, de onda) o en la puerta de tu casa. Te llevan por el camino que elijas, el más corto, el menos lento, el más pintoresco. Y cobran siempre igual y si no tenés plata (cosa poco común en la isla) te dejan subir igual, acompañando el gesto de “arriba” con una sonrisa que hace que te enamores al instante.
Así es como los colectiveros de la isla son tan polígamos y las mujeres tan poco solteras.
La isla siempre tiene un colchón para que te caigas.

Es muy común que un buitre me trabaje las entrañas

Las aves necesitan no tener nada que se asemeje a raíces. Y el vuelo ornamental no es de mucha ayuda.
Con la lengua me limpiaría los ojos.


Pétalos frescos, de gelatina real, pus en el alma. Colectas, páginas y catálogos de espejismos. Colores. Todos. Ahora aparecen todos los colores. Como el de la luna secándose las sales. Y si en vez de colinas le decimos de otra manera? Hay tantas cosas altas. Hay tanta ceguera. Tiny loss of sight, un punto negro en la retina.
El cuarto, cúbico, perfecto si no fuese por la puerta y ese par de ventanas. Una pincelada de cemento de contacto en el parquet y un fósforo encendidísimo.
Todo se llena de fuego pesado. No levanta. Solo sube el humo, negro, denso y ocupa el ambiente.
Quien gana? La luz del fuego o la espesura del humo? Qué te mata menos?

Qué sería una early grave? Qué tan early pueden no ser las tumbas? Esta cosa se está tomando demasiado tiempo. Es una tormenta de laboratorio, una rave desierta, el tren de Noé detenido para siempre.

Todo lo que tocás te duele aunque tu dedo no esté mordido. Todo lo que mirás lastima porque tenés ese agujero negro abierto en el cuerpo. Todo lo que comés te envenena porque tu saliva te digiere desde adentro. Todo lo que tomás, sea o no tuyo, te disuelve, te diluye, te derrite, carboncito. Todo te juega en contra. Decime, vos leíste el reglamento?

A mí los murmullos me aturden. Suena el silencio y en esta elevación terrena, por llamarla de otra manera, cada pelo me dice algo diferente. Las palabras son solo expresiones usadas para nombrar con ellas cosas que están allá afuera. Lo de adentro no acepta. No se quiere nombrar en esa entrega. Sería demasiado.

Kindling Moon

Imagine awakening one sunrise to discover your home gone, your friends unknown, and that you have become a stranger in a strange land.
Una prueba que dura hasta que te encuentran o te rescatan.
Tu hogar miente y está más allá del bosque, en el reino siguiente, o apenas a través del mar.
La noche es un recordatorio continuo de que no pertenecés.
El tiempo juega segundo a segundo un truco cruel sobre vos, la maldición final de unos dioses creídos, que exigieron adoración y que ahora se caen de ella.


Es una carnicería y ninguna música puede tapar el sonido que hace la sangre al chocar con las paredes.
Los ladrillos hacen que los hilos de sangre se vayan trenzando mientras caen.
Es extraño, pero en lo único que pienso es en las trenzas de anoche y en esas rotundas ganas de abandonar este infierno llevándome por supuesto a los demonios conmigo.
Cuando abra la puerta probablemente se escapen augurios de los más cercanos, pero siempre estarán los para taponando la esperanza.
La última vez creí que la tapa del cielo me iba a golpear la cabeza.
La oscuridad absoluta, entre otras cosas, ayuda a ver mejor a las luces y a no entender que lo venerable de la luna y sus duplicados es que hacen que todo parezca un camión que se nos viene tan encima.
Todo quiere darnos miedo. Dale. Vení. Que hoy la valentía me suplica que la use.
(si yo creyera, estoy segura de que ella me haría saber que está orgullosa de mí)
Porque a veces, cuando uno está allá arriba, en el pleno hacer de intrépido comandante de la vida, no existe ni un segundo de calma que nos sobre como para frenar y mirar cómo van siendo las cosas.
Es dar salvajes pinceladas expresionistas sobre la abstracción más inmensa que es la palabra.
Y todo esto produciendo arena con el peso del atrás sobre la espalda.
Es caminar porque adelante es adonde vamos y riendo.
Lo humano es justamente estar parados ahí, dignos.
Amazonas que saben que han perdido más de una lucha y aún así se mantienen totémicas sabiéndose sagradas diosas de las almas bellas y las mentes irrelevantes (usando irrelevante como sólo Lali lo puede usar, porque en la fiscalía se usa mucho y si se usa ha de ser por su significado sin igual, disímil, diverso, incomparable, único e insuperable).
Y si hace frío, pues uno se abriga y ya.
Está muy claro que todo, hasta la muerte, tiene y a su vez es solución.
Está muy claro todo, es todo tan fácil ahora,
"...As we lie here in the dark
Nothing interferes it's obvious
How to beat the tears
That threaten to snuff out
The spark of our love"

Delivery

"porque en el fondo, en prados de tiernos pastos me hago descansar. Junto a aguas tranquilas me conduzco. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque yo estaré conmigo, yo estaré conmigo, yo estaré conmigo. Mi vara y mi cayado me infundirán aliento... Preparé mi mesa en presencia de mis adversarios. Ungiré mi cabeza con aceite, mi copa está rebosando."

Lo mejor haya sido la lejana purga y los farolitos que hacían de luciérnagas en una naturaleza tan viva como una caja de cartón corrugado. A lo mejor el agua fosilizada adentro no supo o no quiso, quien sabe, salir por las rendijas. A lo mejor fue el sueño lo que rodó mejilla abajo hasta detenerse seco en la garganta prieta de ahogos de esos que se llenan de colores y estrellitas. A lo mejor la risa trabó el fácil venir de la locura. A lo mejor no son abrazos y esto es lo todo que puede haber si no es el anhelo.
Y siendo bilaterales los dos costados, las orillas, las versiones calendarias, las rutas principales, por qué es que no hallamos una mitad mediana, mediocre, equilibrada puta mitad? Si cada árbol encuentra en su debajo el sostén inmediato, la cordura suficiente como para elevarse y nunca llega, por qué sigue y sigue germinando cada semilla que vuela y luego cae en el rincón más apestoso del alma? Por qué las palabras que se aclaran la garganta son igual de tontas que las dichas por el vino añejo y varios millones de atados y de diarios? Despacio se van quedando sordas, primero no oían los llamados bajos, después no a las voces conocidas, luego al timbre. Ahora ya nada las asusta, solo darse cuenta y el silencio cuando no están dormidas. El aire viene con perro y con gato, eso es así y así está bien. Lo práctico ante todo y que las mezclas textuales les valgan a los que las leen con respeto. Yo no sirvo para respetar idiotas que no entienden que a veces se pide sin letras y aún así hay que estar atentos. Y aún así hay que estar y si atentos, mejor. Viste cómo los gusanos nos rascaban las heridas y solo atinaste a buscar un microscopio para estudiar los dolores. Ni la palidez te va a sacar el molde rectangular de la cabeza? Por qué el destino no tiene un camino paralelo? Por qué las sombras dibujan pañuelos en esperanto? Por qué las palomas se sumergen en el asfalto? Para qué dejar que las guitarras ladren canciones que se caen de los discos? Manubrios ampollados de tanto decir basta. El traspaso es un abismo que llenamos con basura y el caos un estante que simula el abandono.

Quid vitae sectabor iter?

Stultum est timere quod vitare non potes...

Una noche con Sabrina Hate

Dedicado a Raúl, con la supina esperanza de que no halle a Valentina.

(las visitas son siempre para examinar el daño)


(((Una escupidera que refleja en babas las ansia de ser y permite que abreven ahí mismo las condenas infantiles.
Pinchitos tempranos y rubios quejándose a los besos.
Un triángulo de luz de vela quieta de tan vacío todo y el cuarto, la casa, el parque y los ladrillos apilados de tantas maneras útiles.
El ruido de los muros y pasillos al que hasta el miedo teme, hombros que golpean suelos y paredes y puertas en puños trabados a pura espalda que quiere el golpe como gran excusa para un nuevo recelo.
Un llanto práctico.
Saberlo todo y que aun así nos falten lecturas y nos sobren tantos.
El loop mental que se agranda y que no puede cerrarse ni completarse nunca.
El río negro de teardrops (river sorrows fullov inspiration).
Un aullido egoísta (todo lo fuerte que un hombre puede gritar) nos enseña a robar aun sabiendo. Cuántas micropartes mueren en una noche? Cuáles quedan. Resisten. Nadie reclama y el llanto (yo oí al indio de jeanes decir que llorar ayuda. Y vi al tipo llorar hasta el plasma. Madre: Hay algo peor que la sed?)
Alma de tierra, ruidos innatos y miedos acústicos que suenan a trueno seco recibimos tempranito a medianoche. Después, la mezcla se eleva y vomitás metabolitos y algo de lo que eras. Finalmente ves que entre los peros erizados florecen algunos conocimientos pírricos y te enterás de contratos atroces y afectos obligados. Si tenés suerte, sabes insistir y te cuidan un poco a lo mejor se repite. En cambio, si nada de esto pasa, podés esconderte en el baño y rezar para que nadie te pegue, confiando (por segunda vez) en algo o en alguien. O podés tirar la toalla, o hacerte el alcohólico o volver a lo mismo, eso que hacés a veces de dibujar rayitas como arena para ver pasar el tiempo)))

Amare et sapere vix deo conceditur...

Azores

Cómo se cuentan historias si todo es infinito y lo importante ya caduco?

Los helados de crema en la isla son ilegales. En los momentos de alta reflexión y heroica meditación, me molestan las razones idiotas. Es por eso que nunca intenté averiguar las causas para semejante prohibición. Sin embargo, el simple hecho de que estén prohibidos es suficiente excusa para que yo anhele un helado de crema. Y vivir en esa isla.

Los "grillos a la manteca" se preparan de manera extraña en la isla. Primero, se los cría en peceras de vidrio, alejados de otros grillos. Esto es así por dos razones. La primera, para que no aprendan los cantos típicos de la especie y la segunda, para que se identifiquen más fácilmente con los humanos y obedezcan las indicaciones de sus instructores ni bien empiece el entrenamiento. Parece que algunos desobedecen y no saltan nunca a la olla. A estos se los encierra de por vida con otros grillos igual de rebeldes hasta que enloquecen, dejan de comer y mueren o, por el contrario, se vuelven tan cobardes que comienzan a dar muestras de buena voluntad saltando con precisión matemática la distancia hipotética entre la mesada y la olla. A estos últimos, los cuidadores les dan otra oportunidad, pero ya no para el platillo original sino para otro nuevo al que entre ellos dan en llamar, "grillos saltados al cerote".
En la isla, solo descartan a los grillos rebeldes. El resto, se come todo.

Cuando un perpendítropo pierde las patas en la isla, es como si perdiera la razón de vivir y se queda quieto para siempre. Algunos, los más obstinados, sacan unas raíces del vientre que les permiten vivir como vegetales y adquirir nuevas aunque menos profundas razones para vivir.
Las religiones cada tanto se reúnen en concilios para tratar cuál de los dos tipos de perpendítropos está más cerca de dios, si los que la luchan o los que se dejan morir. La conclusión siempre es la misma: Lo mejor es prevenir la pérdida de patas en la isla. Y sacan campañas por televisión y por radio para liberarse de culpas.

Cuando a alguien se le cae una pestaña en la isla nadie dice una palabra, ni pide deseos apretándola entre los dedos, ni nada. Una pestaña caída es solo eso: un pelo que ha decidido escindirse del cuerpo. Lo que sí hacen es mirarla con desdén para hacerle saber que ha abandonado al equipo.
En la isla los equipos son parte fundamental de la economía y abandonar uno es como traicionar a la patria. En el suelo hay grandes cantidades de pestañas, pelos y uñas desertoras. El estado está evaluando la posibilidad de hacer algo al respecto.

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