Pla, Pla, Pla
Laviga - 01-03-2006 03:13:42 | Categoria: Albert, Oscar, Lacán y un fulano
A la vida le removieron las certezas. Considero que eso estuvo mal. Habrá que ver con qué se las reemplaza. Supongo que con un poco de liberación. Y no digo una liberación de puta madre. Digo un poco nomás.
Cuando quiero caer bien, le pido al fulano en cuestión que me hable de sí mismo. Vieras lo bien que funciona. Yo caigo divinamente. El problema es que el que me habla (y habla y habla), me termina hartando y cayendo para el carajo. O qué se cree? A ver si se calla. No se da cuenta de que yo también quiero hablar de mí?
Wilde. Un maestro. Dijo: “Cuantas cosas arrojaríamos si no temiésemos que otros pudieran recogerlas”. Esta frase (Ay, Lacán, Lacán!) explicaría a la perfección el tema de los celos. Bueno, quizás no tanto a la perfección, pero algo.
Es complicado tener tanta, pero tanta necesidad de escribir, y no saber qué, ni cómo. Aunque peor es escribirlo. Y más aún saber que ni bien apague la luz, la complicación se va a empezar a disolver, las ideas se van a ir reorganizando, el hilo va a fluir como aceite, y la birome va a estar a mil metros (kilómetros es demasiado),la compu apagada, y mis ojos... dormidísimos.
Y qué cosa tendré para escribir después de todo lo que pensé en estos últimos días con todos esos malbecs y porros, trazando planos, planes, circuitos y líneas y… y planos y planes que, esperemos, algún día se cumplan.
Comentarios (0) - Referencias (0)
Comentarios
No se permite realizar comentarios en esta anotación