Truco
Laviga - 23-04-2006 15:18:34 | Categoria: La alegría de Jean Cartier
Un no de copas frena como puede al si titánico de la melancolía.Nunca es elegante la tristeza. Nunca sabe nada y mira todo desde el empaño feroz que apenas lucea para dentro. Un derrame de precisión y un cuentagotas que la mide para qué. Morimos por la receta: “Una vez evaporada, póngase...”, y nada, porque una vez (que es una voz) evaporada, quiere volver a ser mar, para recomenzar el ciclo y hacer morir a alguien dentramente de nuevo en la sal.
Nunca sabe nada y mezquina su discurso para sólo sólo ella.
No te preocupes. Es fija. Vamos a subir como la cerveza cuando todo sea nuevo, si. No te asustes, es linda la subida. Vamos a subir preciosamente, enroscándonos en el humito de tantas cosas. Vamos a subir bailándonos el aura. Vamos a vivir bellamente, enrosados del perfume de la sal de hadas.
Y cuando nada sea justo, cuando lo perfecto sea superado apenas por el record ridículo de que sólo pase tiempo, quedate tranquilo, quedate muy tranquilo, que vamos a bajar.
Se aplaca. Ya va pasando. La circulación vuelve a ser una pista. De sangre y sueritos varios.
Ya no hay más sanjuanes. Issos se repite hasta que ya no importa y elijo evangelios según la marea. No hay reyes de hotel que entonen mis cuadraturas, ni encierros voluntarios ni nada. La virgen se tapa los ojos. Hay un mago sin suerte y un single personalizado en 45 que suena como crema.
Sin eufemismos. Y llena de ellos.
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