Lizard Lounge
No sympathy for the Devil, keep that in mind. Buy the ticket, take the ride.Los ojos como viajes y lo que muérdago no importa. Casi todo es dominó entre el espacio y las sorpresas. Casuales sin decidas, sin sentidas. Mate abajo, vientre perro y un ropero querellante (demanda soledades (de a muñones, puñadeadas en la fila por el barro y condenadas a tu (qué? Yo tengo?) (Si, vos También tenés) cargadísimo código de barras)).
Debiera ser una puta el puto placard y en cambio se sienta en cientos divanes y desde la orilla deletrea su empacho de letritas enfiestadas en desgano. Una por una. Despacísimo (ellas cumplen lo que piden). Allá arriba, dice, allá, y le tuerce las cabezas y el brazo hasta que de tanto esquivarlo afloja el exagero del decir que pueda ser cobarde el mango inmóvil de nuestro cuchillo feroz. Ilusito. No existe la victoria detrás de la trinchera. Todo es arroparse y aceitar bien las paredes, competir por el descanso y quién la tiene más chica a la desgracia de odiarse prolijito para adentro.
Y vos, sampleador de campanitas. No me dejes cabrera, infante,
serranos ojos y tratá de concebir (te) que todavía estás a tiempo
de escaparle a los caprichos que nos piden infiernos.
Porque después de todo ya no hay otra cosa (y quién te va a querer disfrazado de animales que se amputan los deditos cuando alguien los devora?).
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