Stolen birds into no one's matchbox
Laviga - 12-05-2008 16:16:16 | Categoria: Obediencia de vida
La materia sirve sólo para que yo exista.
El tiempo, para que no me ocurra todo en un único momento.
El espacio, para que no sea sólo a mí a quien le sucede.
Y la energía, para que yo pueda soportar todo esto.
Mi gestión (estoy absolutamente segura) atravesó en diagonal todas las posibilidades del desierto con la lógica y consecutiva formación de llagas y durezas. Recorrí sin licencia las semanas que siguieron a la primera noción de confianza y vi pasar por delante de mis ojos todo lo que aún me quedaba de vida. Hasta cuándo vamos a respetar a las coreadas voces que nos dijeron cuánto hablar, cómo amar, cuándo dejar de respirar?
Decían que sin ellos yo no iba a poder imaginar ni sosegarme. Pero ellos huelen tan mal (y nunca supieron seducirme para que yo abriera las piernas). Ellos desgastaron el fuego hasta que ya no importó y me senté contra la pared (creo que para ver cómo iba dejando de subir mis fósforos al escenario).
Qué inútil, qué manera estúpida de hostigarlos. Y sin embargo de a ratos creo que no fueron ellos la razón, que en los fósforos hay un deseo más profundo que el mío inexistente y que es eso lo que los mantiene en la caja y alertas.
Si al menos yo hubiera dormido menos y soñado más no sería este animal enloquecido que fija su propia intermitencia entre la distancia y el alejamiento. Si al menos yo hubiera rimado en lugar de conjugar.
Pero cómo iba aprenderlo si todo lo ocupaba la urgencia del espanto.
Comentarios (0) - Referencias (0)
Comentarios
No se permite realizar comentarios en esta anotación